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Por Joseluis Gtz. Longoria
Las luces se encendieron, las cámaras estaban
listas, la gente expectante: el segundo debate presidencial entre Hillary
Clinton y Donald Trump se realizó el día de ayer, domingo 9 de octubre de 2016,
con un espectáculo de ataques que subió a niveles nunca antes vistos. Pero
vayamos al punto, Hillary Clinton ganó el debate, pero NO convenció a los
espectadores y, lo que es más importante, no eliminó de una vez por todas la
posibilidad presidencial de su rival.
Los días previos al debate circuló en los
medios un escándalo de proporciones catastróficas para el candidato republicano
y no es para menos el caso. El escándalo fue debido a un video grabado en 2005
que muestra a Donald Trump detrás de cámaras dialogando con Billy Bush mientras
un micrófono -no percibido por el candidato- deja registro de sus comentarios
misóginos mientras él dice, entre otras cosas: “(…) when you’re a star, they (women)
let you do it. You can do anything. Grab
them by the pu**y. You can do anything.” Esta
conversación desató que 10 gobernadores republicanos y varios líderes del partido,
como John McCain, retiraran el apoyo al candidato. Asimismo, su esposa, Melania
Tremp, dijo condenar dichos comentarios al mismo tiempo que su vicepresidente,
Mike Pence, mencionó que era un hecho indefendible.
Con todos estos
hechos días antes del debate uno bien podía pensar que la oportunidad que
Clinton estaba buscando para acabar de una vez por todas con su rival por fin
había aparecido. Solo faltaba la estocada final. El toque sutil de la candidata
demócrata. Cosa que, lamentablemente, NUNCA ocurrió. Clinton desaprovechó el,
probablemente, mejor momento de su carrera presidencial y nunca más volverá a
tener una oportunidad como tal.
En efecto, durante
los primeros 31 minutos del debate el tema de conversación fueron los
escándalos de ambos candidatos. Los moderadores metieron a discusión el video
misógino y Donald Trump respondió al tema diciendo que eran solo palabras que
él ama y respeta mucho a las mujeres. Fue entonces que criticó al esposo de la
candidata y expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton (1993-2001), diciendo
que él sí había abusado de al menos tres mujeres. Al mismo tiempo comenzó a
hablar de los escándalos de Hillary Clinton sobre los correos eliminados y la
candidata quedó perpleja. Fue un mal manejo del tema, no pudo o no quiso
responderle a las acusaciones, fueron los moderadores quienes lograron rescatar
a Clinton y por ello aún sigue en el juego, pero si la dejaban sola contra el
republicano, Clinton bien podía haberse “roto” por completo y el protocolo se
habría caído. Por supuesto, Trump también tiene su crítica: no dejar hablar a
tu rival mientras estas debatiendo es una muestra de que NO estas capacitado
para poder sostener una conversación formal con una persona racional.
El resto del debate
fue una repetición de temas del anterior más un plus sobre el Obamacare, el
sistema de salud de la actual administración. Fue en esas etapas cuando Clinton
mostró lo que sabe hacer y sacó a relucir su experiencia mientras Trump demostró
que fuera de gritos y escándalos, poco puede hacer como presidente. Esto fue
durante casi una hora.
Mientras los
candidatos discutían, el peso presentaba escenarios de volatilidad en el
mercado cambiario: desde que comenzó hasta que terminó la banda de flotación
del peso fue desde 18.91 hasta 19.05 unidades por dólar. Ahora bien, al final
el resultado fue positivo para la moneda, logrando apreciarse 1.48% ubicándose
en 18.99, siendo la moneda con mejor comportamiento del mundo. Todos los demás
mercados mundiales permanecieron en calma. Mostrando que el único mercado
“estresado” por el candidato era el tipo de cambio mexicano.
En efecto, el
comportamiento del mercado se interpreta como el triunfo de la candidata
demócrata. Dicho comportamiento es mejor que las encuestas de opinión: nadie es
más sincero y preocupado por algo que cuando su dinero está en riesgo. Pero
cuidado, según las encuestas de opinión la ventaja de Clinton fue MENOR en este
debate que en el anterior. Asimismo, la apreciación del peso fue menor,
(1.48%<1.9%, que fue el comportamiento durante el debate anterior).
El motivo de la POBRE
victoria de Clinton se debe a que las expectativas del mercado eran ver la
derrota total de Trump. Esperaban ver a la candidata dejando sin oportunidad al
oponente. Al no lograrlo, solo dejó tiempo para que su rival se recupere. El
problema es que, si ella lo “perdonó” hoy, no creo que él lo haga cuando tenga
la oportunidad durante las próximas semanas. Por último, durante el debate
México no fue motivo de conversación. Sin duda una sorpresa mayor tomando en
cuenta quién estaba debatiendo.
Dos debates para
Clinton. Ya solo queda uno por disputar y entonces el electorado estadounidense
decidirá su futuro mientras las naciones contienen el aliento en espera del
próximo líder del mundo libre.

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