miércoles, 12 de octubre de 2016

Día internacional de la niña




Por Denisse Mendoza

Cada 11 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Niña, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas por primera vez en el 2011, con un propósito previamente establecido que es el de dar a conocer a la comunidad internacional el panorama en el que viven las niñas de todo el mundo y los problemas que enfrentan, así como promover los derechos de las mismas. La importancia de lo que representa el conmemorar este día no es poca, considerando que actualmente hay 1100 millones de niñas en el mundo y el potencial de muchas de ellas se ha visto frenado por distintos problemas que específicamente afectan a este grupo como la violencia de género, la discriminación y la falta de oportunidades.

Históricamente, las niñas (y adolescentes) han sido un grupo vulnerable de la población, sobre todo en ciertas sociedades en las que la figura masculina es muy predominante (culturas machistas) y por lo mismo se les priva de derechos tan fundamentales como el acceso a la educación, a la salud y a empleos bien remunerados. Negarle a un grupo tan numeroso un derecho básico como la educación tiene graves problemas no solo para el entorno social, sino también para la economía mundial. En palabras de Michelle Obama “educar a las niñas no solo transforma sus perspectivas de vida, también transforma naciones”.

Aunque a simple vista parezca que la educación está garantizada para todos y todas, la realidad indica que no es así y, por lo mismo, no debemos minimizar el problema. En la actualidad existen más de 62 millones de niñas que no tienen la posibilidad de recibir una educación por distintas razones, lo cual además de representar un problema económico también se convierte en uno de salud pública. Las niñas que tienen mayores niveles escolaridad tienden a tener un mejor estilo de vida, libre de embarazos a temprana edad o no deseados, así como de enfermedades de transmisión sexual.

En el ámbito económico, es casi obvio que una niña sin educación no podrá desarrollarse académicamente y esto la llevará a verse incapacitada para obtener un empleo bien remunerado, que en el largo plazo (y a gran escala) termina por entorpecer el crecimiento económico del país donde se presente esa situación. Existe una gran variedad de literatura que señala la importancia de que un grupo tan numeroso y vulnerable como lo son las niñas reciba buena educación, por ejemplo, hay estudios que muestran que por cada año de escolaridad que curse cada niña, su ingreso laboral puede aumentar hasta en un 20% y que avanzar en la equidad de género podría aumentar hasta 11% el PIB mundial (según el Instituto Global McKinsey). El economista Lawrence Summers incluso afirma: “la inversión en la educación de las niñas podría verdaderamente ser la inversión de mayor retorno disponible en el mundo en desarrollo”.

Garantizarle el acceso a educación, a servicios de salud y a oportunidades en igualdad de condiciones a todas las niñas del mundo es el principal objetivo de la creación de un día como este porque, evidentemente, invertir en ellas no solo mejora sus oportunidades de vida, también fortalece el desarrollo económico y social de su entorno, sobre todo en el largo plazo. Es por ello que es de gran relevancia el concientizarnos sobre lo que este día representa y no minimizar los problemas a los que este grupo de la población se enfrenta día con día.


Sensibilizar a la sociedad sobre la urgencia de avanzar en temas de discriminación, violencia y falta de oportunidades para niñas y adolescentes es necesario para garantizar los derechos humanos de las mismas y con esto alcanzar las metas de desarrollo planteadas por la ONU. El “sacrificio” es por ellas, pero el beneficio y el progreso es para todos, sobre todo para las generaciones futuras. 

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