Por Joseluis Gtz. Longoria
“El club de los restrictivos”. Así es como El
Financiero llama al conjunto de bancos centrales pertenecientes a Argentina,
Egipto, Colombia, México, Sudáfrica, Venezuela y Perú. Todos ellos, sin excepción, han elevado
sus tasas de interés mientras el resto de los bancos centrales (la mayoría de
países desarrollados) han disminuido su tasa o simplemente la mantienen sin
mayores cambios. Según una muestra realizada por Bloomberg, al
menos 18 bancos centrales han disminuido la tasa este año, mientras que otros
16 la han dejado sin cambio.
No es extraño que Banco de México se
encuentre en el club de los restrictivos. El motivo por el cual la estrategia
de este conjunto de bancos ha sido aumentar el costo de oportunidad del dinero
es por sus acciones ligadas a la defensa del poder adquisitivo de sus monedas
que se han visto en un escenario de depreciación a lo largo del año. Esto es,
para el caso de México, que el peso ha ido perdiendo terreno en relación con el
dólar, y las expectativas de inflación se han comenzado a separar del objetivo
planeado lo cual ha despertado las defensas de política monetaria y la alerta
máxima por parte de los dirigentes de Banxico, como Agustin Carsterns.
Desde enero de 2016 se ha elevado la tasa de
referencia en 150 puntos base. La tasa de interés interbancaria a principios
del año era de 3.25% y actualmente se encuentra en 4.75%, esto sin lugar a
dudas no beneficia a los deudores y encarece el crédito lo que disminuye el
gasto en inversión y consumo privado. Al final, una mayor tasa le pega al
crecimiento de un país. Entonces ¿por qué la suben?
Un peligro que nadie nota cuando todo está en
orden, que nadie festeja si se mantiene al margen, pero que cuando se sale de
control afecta la vida de millones de personas es la inflación general de los
precios. El poder adquisitivo de la moneda de cada país. Tener un control de la
inflación es esencial para poder tener certidumbre en los mercados e incluso
para poder predecir con modelos el comportamiento económico y lo más
importante: para tener una calidad de vida decente de la población. Muchas
personas no le dan la importancia suficiente a dicho fenómeno económico, sin
embargo, casi con seguridad no desearían sufrir los efectos de la misma.
Veamos el caso extremo. Una hiperinflación,
es decir, un crecimiento desproporcional de los precios de los productos se ha
dado en países como Alemania de Weimar en los años 20, en países africanos en
años recientes y actualmente Venezuela está sufriendo una. En el primer
caso, por ejemplo, una libra de carne llegó a costar 36 mil millones de marcos.
Por lo mismo, el papel valía más que el dinero. Uno entraba a la tienda a las 9
de la mañana y la carne costaba 25 millones y al salir, una hora después, ya
costaba otro millón más.
En México se ha mantenido la inflación
controlada desde finales de los 90. Las generaciones que vivieron la elevada
inflación de los 80 pueden dar fe de lo mismo. Los encargados de mantener bajo
control el crecimiento de los precios son los mismos que los encargados de
modificar la tasa de interés: Banxico. Según la constitución mexicana el
principal mandato del Banco central mexicano es precisamente ¡mantener el poder
adquisitivo de la moneda! De allí que los principales movimientos de política
monetaria no respondan al clima de crecimiento económico en primera instancia,
sino a las expectativas inflacionarias de largo plazo.
Por ello Banxico ha elevado sus tasas al
contrario de países como Japón, Gran Bretaña y la Unión Europea. En los últimos
meses la depreciación del peso en el libre mercado con respecto al dólar ha
provocado una presión sumamente alta en el alza de los precios. Solo por mencionar
algunos: el precio del cemento y el acero, ambos insumos de la construcción,
han aumentado 50% en lo que va del año. Sin embargo, ese es el aumento
específico de dos insumos. En general, la inflación objetivo del banco central
se ha mantenido por debajo del objetivo permanente de 3%. Pero esto no seguirá
así por siempre. Las predicciones manejan un alza de los precios superior al 3%
al finalizar el año. Y a mayor plazo, la tendencia es la misma. Por lo mismo se
ha activado la primera línea de defensa y la tasa de interés ha sufrido las
modificaciones mencionadas anteriormente.
Mediante los mecanismos que subyacen al
activar dicha medida, el ahorro en bancos tiende a dar un rendimiento mayor,
por lo que la gente demanda menos efectivo en sus manos y el circulante
disminuye entregándolo a las ventanillas. Al finalizar todo el proceso detrás
de un aumento de tasas el peligro de la inflación disminuye.
Mucha gente critica que el banco central no
defienda al peso frente al dólar, la verdad es que no es el trabajo de la misma
institución encargarse de mantener un nivel artificial de tipo de cambio.
Vivimos en un sistema de libre flotación donde la oferta y la demanda
determinan el precio final de nuestra divisa. El peso bien puede flotar hasta
las 24 unidades por dólar y, mientras NO exista peligro de inflación (lo cual
es POCO probable si llegase a depreciarse tanto la moneda), Banco de México no
está obligado a actuar.
Por ello somos miembros actuales del club de
los restrictivos. No es porque nuestros dirigentes no sepan cómo manejar la
situación, al contrario, prevén los posibles escenarios de especulación futura.
Los europeos bajan su tasa, pero porque su inflación anual es de 0.2% y desean
aumentarla a lo que dé lugar, incluso con tasas negativas.
Para concluir, Goldman Sachs asegura que de ganar
Hillary Clinton las elecciones de Estados Unidos, el peso se apreciaría 10%. En
el caso de ganar Trump, nuestra moneda sufriría una depreciación de 20% y
llegar hasta los $24 por dólar. Las elecciones son el 8 de noviembre, ¡corre
tiempo!

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