jueves, 27 de octubre de 2016

No es tarde para debatir


Congreso Constituyente de Querétaro (1916)

Por Felipe Jiménez Aguilar.

Keynes originalmente tenía la idea de que el Fondo Monetario Internacional estuviera encargado de prestar a los países que necesitaran fondos para salir de crisis o mantener el pleno empleo. Sin embargo, más de treinta años han pasado desde su fundación y el fondo se ha encargado de otorgar préstamos a países en desarrollo, siempre y cuando cumplan con una serie de recomendaciones y conductas –En 1989 John Williamson las llamaría “Consenso de Washington”-.

            Esto ha generado que historiadores y economistas critiquen severamente las actuaciones de las instituciones internacionales y las políticas que fomentan. Durante muchos años han argumentado que se han diseñado sin tomar en cuenta las relaciones sociales, preocupándose solo por las económicas, afectando la vida cotidiana de las personas. Por ejemplo, Stiglitz[1] y Polanyi,[2] escribieron sobre los problemas sociales que se han generado por tomar el mercado laboral como cualquier mercado de bienes, dejando de lado el factor humano y tomándolo solo como un proceso de maximización de beneficios.

            De manera similar, la liberación comercial también ha sido objeto de debate, diferente de la teoría clásica de Smith y Ricardo. El comercio internacional se ha vuelto un mercado dominado por los países desarrollados y no un mercado de cooperación donde los países pueden explotar sus ventajas comparativas.  Lo vemos claramente cuando países en desarrollo como México –y muchas naciones africanas- dejan de intervenir en el mercado agrícola y compiten con los países desarrollados y sus precios –subsidiados- tan bajos.  El resultado va desde protestas sociales[3], alto desempleo agrícola y un alto grado de importaciones de productos básicos como el maíz – en el caso de México-.


Fuente: INEGI.
            Los países en desarrollo deben comenzar a replantear su modelo económico y  las bases que sustentan el diseño de política pública. No es una labor sencilla, pero considero necesario tomar como punto de partida las ideas de Amartya Sen[4]-promover el debate público y las instituciones que lo permiten-. Un ejemplo del éxito se encuentra en Botsuana.  Cuando consigue su independencia en el año 1966, estableció un consenso político basado en una transformación hacia la unidad nacional, consenso necesario para cualquier contrato social entre gobernantes y gobernados (Stiglitz, 2002).  La comunicación y el debate entre el gobierno y los ciudadanos dieron exitosos resultado en el crecimiento económico y bienestar.


Fuente: Banco Mundial.




[1] Siglitz, Joseph E (2002). El malestar de la globalización.
[2] Polanyi, K. (2011[1944]). La gran transformación. Buenos Aires: FCE.
[3] Para más información: TLCAN y EZLN: veinte años. http://www.jornada.unam.mx.
[4] Sen, A. (2000). Desarrollo y libertad. Bogotá: Planeta.

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