lunes, 24 de octubre de 2016

La deuda pública en México (I)

Luis Videgaray
Secretario de Hacienda del Gobierno Federal (2012-2016)


Por Alan de Anda

10,000,000,000,000… diez billones de pesos…mil trescientos pesos por cada terrícola. Definitivamente una cifra de dimensiones intergalácticas, la cual retumbará el próximo verano en la prensa si el actual ritmo de crecimiento de la deuda pública en México se mantiene.

El asunto bien pudo haber pasado desapercibido. Si acaso, alguna columna editorial en El Economista o El Financiero, un brevísimo comentario en Facebook del académico comprometido o la conferencia intelectualmente elevada en alguna Universidad. No obstante, durante la primera semana del pasado septiembre, el endeudamiento público emergió notablemente en toda la prensa mexicana en el contexto de la renuncia del secretario de Hacienda, Luis Videgaray y la entrega del Paquete Económico 2017.

“Videgaray deja la economía pegada con chicle”, encabezaron unos, “… el tic-tac de la bomba que está por estallar”, comentaron otros. Más allá de lo alarmistas que pudieran parecer dichos artículos, al presentar los principales datos sobre la deuda pública permiten que el tema vaya colocándose en la agenda de discusión cotidiana y se vaya politizando (en el estricto sentido de la palabra), pues es claro que se trata de un asunto que le compete a todos los mexicanos y que día a día cobra más relevancia.


¿Qué pasó anoche?

En la década subsecuente a la crisis de 1994-1995, la deuda pública se mantuvo relativamente baja y controlada, siempre por debajo del 25% del PIB. Con la caída de la actividad económica global a finales del 2008 y el derrumbe de los precios del petróleo, las finanzas públicas mexicanas se vieron sumamente comprometidas. Se recurrió al endeudamiento para tapar el boquete fiscal. En los años siguientes la deuda pública se consolidó ligeramente por encima del 30% del PIB.

En 2012, la llegada de la actual administración federal vino acompañada de una insólita cantidad de reformas estructurales. El discurso oficial, al igual que a principios de los noventa, anticipaba una gran época de prosperidad económica. Sólo mediante una modificación profunda de las leyes y la ampliación de la infraestructura podría realizarse. Esta visión optimista en conjunto a los altísimos precios del petróleo, que llegaban a cotizarse por encima de los 100 dpb, se manifestó en la contratación de más deuda. Así, la razón deuda a PIB saltó de 34% en 2012 a 40.1% en 2014.

Con el desplome de los precios del petróleo a finales del 2014, la perspectiva de auge económico se evaporó súbitamente y el gobierno federal tuvo que echar mano nuevamente del endeudamiento. Un último factor que viene a agravar este problema, es la reciente depreciación del peso frente al dólar, que en últimas jornadas ha rebasado la barrera de los 20 pesos.

Es así como llegamos a la situación actual. En 2016, se espera que la deuda pública cierre en 48.9% del PIB(1), compuesta por 30.4% de deuda interna (pesos) y 18.5% de deuda externa (dólares). Se trata de la razón deuda a PIB más alta desde 1987, año de recesión económica, hiperinflación, desempleo, etc.



SALDO DE LA DEUDA

Ahora bien, es muy importante destacar el motivo que facilitó la contratación de deuda y que al considerarlo permite no alarmarse demasiado: las bajísimas tasas de interés.

Despertar a la Fiera

El costo del crédito a nivel global es prácticamente cero a partir del 2009, incluso, en algunos países las tasas son negativas. Es decir, el pago de intereses es sumamente bajo lo cual incentiva a la contratación de deuda y permite un manejo adecuado de la misma sin comprometer tanto las finanzas públicas. Para muestra veamos que el pago de intereses de la deuda pública mexicana no supera el 3% como porcentaje del PIB. No se trata de una situación particular, sino un fenómeno a escala global. En proporción a los ingresos presupuestarios, el pago de intereses de la deuda pública asciende a 10%.



COSTO FINANCIERO

En todo caso, el verdadero riesgo está en la perspectiva de alza de tasas internacionales para el próximo año. Acción a la que de hecho el Banco de México ya se ha anticipado, lo que presionará el pago de intereses de la deuda interna.
Por lo pronto, el 2017 trae nuevos y mayores recortes al gasto público, ahora en rubros que parecían intocables como el educativo… esperemos que no lleguen a recortarle los recursos públicos a la UANL. Porque si así fuera…



Notas

1. Se utilizó la Deuda Pública Bruta debido a que es la variable que el Centro de Estudios sobre las Finanzas Públicas muestra en su archivo histórico. Aún así, se validaron los años traslapados con la información de la Secretaría de Hacienda, disponible desde 1990. www.cefp.gob.mx. La variable que suele comentarse en prensa es el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP). Sin embargo, la Deuda Pública Bruta está contenida en los SHRFSP y posee la misma tendencia.

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