miércoles, 1 de febrero de 2017

Textos de Camelot: "El mundo al revés"






Por Joseluis Gtz. Longoria


Una nueva era ha comenzado y no se ve muy prometedora para el crecimiento económico a largo plazo. ¿En verdad es tan malo? Hasta hace muy poco la agenda principal dentro de todas las naciones para lograr su desarrollo y aumentar la cooperación entre países era el comercio internacional. Dicha tendencia se incrementó de forma exponencial a finales de la segunda guerra mundial cuando Europa comenzó a ser reconstruida y la semilla de un mercado común comenzaba a germinarse en las mentes de los líderes franceses y de Alemania Occidental. Ellos sabían que un mercado común europeo sería el escenario ideal para limar asperezas y evitar una nueva guerra entre naciones: ¿por qué gastar dinero en una guerra para obtener un recurso valioso en otro país, cuando puedes negociar tus bienes e intercambiarlos por lo que necesitas? 


Del otro lado del Atlántico, Estados Unidos ha sido el principal promotor del comercio entre naciones en las últimas décadas. Aceptar el NAFTA en conjunto con Canadá y México en los noventa fue el máximo ejemplo de ello. Hasta el pasado 20 de enero de 2017 su agenda tenía en cuenta dicho tratado comercial, pero con la nueva administración del presidente Donald Trump esto parece haber llegado a su fin.

Actualmente uno de los puntos más importantes de cambio es el comercio, precisamente por eso he comenzado primero con ello. Pero no es el único: el nacionalismo ha revivido y hoy es tan fuerte como sus niveles a comienzos del siglo XX. Asimismo, el racismo (siempre oculto) ha obtenido su mejor pretexto para salir a la luz después de décadas de opresión políticamente correcta. La evidencia se encuentra allí: 

Durante sus primeros 10 días de gobierno el presidente Trump ha firmado 13 órdenes ejecutivas (leyes dictadas por el ejecutivo sin necesidad del congreso). Dentro de esas 13 órdenes, Trump ha tocado áreas tan diversas como migración, relaciones internacionales, ecología, crisis humanitarias y economía. Entre las órdenes destaca la cancelación de la participación de Estados Unidos en el TTP (Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio) y con ello desechando cualquier opción para realizarlo afectando en ultima instancia a México, quien iba a ser miembro del mismo. 

Otro decreto del presidente americano ordena la construcción de los polémicos oleoductos Dakota Acces y Keyston (que previamente habían sido cancelados por Barack Obama) puesto que su instalación cruzará por tierras de nativos y manantiales, afectando seriamente al medio ambiente en Estados Unidos. Por lo mismo, no hay duda de que el compromiso contra el cambio climático parece haberse esfumado en América cuando más se necesitaba.

En materia de migración, un decreto firmado el 25 de enero, señala el inicio de la construcción de un muro a lo largo de la frontera con México. Esta es una medida más que discutida por los medios mexicanos. En adición a dicha orden, Trump también firmó otra que dicta, entre otras cosas, publicar semanalmente una lista de los crímenes cometidos por indocumentados en las ciudades santuario (ciudades que apoyan a los migrantes en USA, como New York y Los Angeles) así como la creación de la Oficina para Víctimas de Delitos Cometidos por Extranjeros Deportables y señaló que los indocumentados dejarán de estar protegidos por la ley de privacidad en cuanto a su información personal. Una decisión nefasta para las relaciones bilaterales México-USA.

¡Aún hay más! La última orden ejecutiva aprobada por el presidente americano es todavía más crítica: promulgada el viernes 27, ésta prohíbe a TODOS los habitantes de países como Siria, Irán, Irak, Sudán, Somalia, Libia y Yemen entrar a Estados Unidos durante 90 días. También suspende la entrada de los refugiados de todo el mundo durante 120 días y un tiempo indefinido para los de Siria. El simple hecho de haber nacido en uno de esos países es suficiente para no dejarte entrar a Estados Unidos. 

No existe espacio para señalar lo drásticas que las anteriores medidas son. Parece que el país más poderoso del mundo hoy en día ya no cree en el libre comercio y tampoco apoya al sector humanitario ni al medio ambiente. Lo peor del caso es que el nacionalismo y sus medidas radicales no solo tienen lugar en USA: Gran Bretaña, Israel, Francia y Austria se han expresado a favor de dichas medidas y la recién estrenada amistad entre Trump y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, no dejan mucho margen de maniobra. Hoy en día el único país “grande” que defiende el libre comercio, el último reducto para defender el libre mercado y la globalización es ¡China!, un país oficialmente comunista. ¡Vivimos una nueva época, el mundo está revés! ¿nos adaptaremos

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