lunes, 17 de octubre de 2016

Textos de Camelot: "Un país dividido"


Símbolos de los partidos republicano y demócrata 


Por Joseluis Gtz. Longoria


Faltan menos de cuatro semanas para las elecciones presidenciales en Estados Unidos y Hillary Clinton apenas comienza a despegarse de su rival republicano. Mientras los americanos deciden, el mundo se encuentra a la expectativa, en nuestro caso, ¿por qué debería interesarnos la elección presidencial estadounidense?

Lo enuncio en tres puntos clave básicos: 1.-Estados Unidos es nuestro vecino, con quien compartimos más de 3 mil kilómetros de frontera. Si en su colonia su vecino decide remodelar el frente de su casa, es casi seguro que se interesaría en saber cómo le hará. 2.-Las políticas sociales (migratorias) y económicas entre ambos países están altamente relacionadas, por lo que no se puede explicar los movimientos de uno sin los del otro. Al igual que una pareja discute a qué escuela enviará a sus hijos. Por último, 3.- El presidente de Estados Unidos no solo es el líder de dicha nación, desde finales de la segunda guerra mundial es también el líder de todo “El mundo libre”. ¿Qué es “El mundo libre”? Antes de los 90 significaba la unión de todos aquellos países que no eran comunistas; después de la caída de la URSS, su significado (sumamente subjetivo) engloba a todos aquellos países con políticas pro-democráticas y con agenda globalizadora. México, por supuesto, es parte de dicha esfera política en contraste con Corea del Norte, por ejemplo. 

Existen muchos más motivos, sin embargo, no hace falta señalarlos. Es por ello que he decidido meterme de lleno en el tema y comentar una situación que ha estado afectando a nuestros vecinos. Hoy, Estados Unidos es una nación dividida. Su gente vive en dos realidades políticas, y ninguna reconoce a la otra.

Los seguidores del candidato republicano, Donald Trump, aseguran que la gestión del presidente demócrata, Barack Obama, ha sido desastrosa desde el primer día de su mandato y que solo ha logrado hundir al país en la mediocridad, el desempleo, la debilidad económica y una tasa de crimen mayor. Por otro lado, los seguidores de la candidata demócrata, Hillary Clinton, defienden la gestión del actual mandatario, pero apoyan algunos cambios sugeridos por la misma. ¿Quién tiene la razón?

La respuesta se encuentra en las estadísticas nacionales, sin embargo, eso no le interesa al ciudadano republicano promedio. No importa cuántas fuentes se le citen, su confianza en las instituciones gubernamentales ha caído a niveles nunca antes vistos, contrastando con la confianza sólida del ciudadano demócrata promedio. Según una encuesta de The Edison Research, 48% de los primeros desconfían del gobierno, mientras que solamente 5% de los segundos lo hacen.

Entonces, tenemos un ciudadano furioso con el gobierno que no desea comprobar los datos que se le citan. Y que cuando se le brindan, no los cree a menos que confirme sus ideas. Ese es el escenario de poco menos de la mitad de los estadounidenses. El motivo de esto se encuentra lejos de la actual elección, toma sus orígenes desde el gobierno de Ronald Reagan (R) en los 80. Pero se encrudeció desde que Barack Obama ganó las elecciones de noviembre de 2008. ¿Qué ocurrió?
Recordemos que dicha elección presidencial fue histórica, por primera vez un candidato afroamericano ganaba la presidencia en un país con un pasado esclavista que hasta los años 60 mantenía un régimen que socavaba los derechos de dichos individuos.  Sin embargo, inmediatamente el ala extremista del partido Republicano (y quiero hacer énfasis en ello: solamente los extremistas, no los moderados) decidieron fundar un movimiento dentro del partido: el Tea Party, que invitaba a detener las políticas “socialistas” del presidente Obama. El TP comenzó una campaña de desprestigio contra el joven presidente progresista que alcanzó su auge en las elecciones de 2012. Pronto ganaron escaños en el congreso y adeptos.

Asimismo, las agendas de algunos medios de comunicación conservadores, como Fox News, decidieron darles espacio a los ideales del movimiento y comenzaron a llenar de datos falsos a la población republicana: “el gobierno es un fracaso, la crisis económica empeora, el desempleo es el peor de la historia y los crímenes solo van en aumento.”
Ocho años de publicidad negativa dañaron profundamente la unión del pueblo americano y sembraron la semilla del odio entre los republicanos y todos aquellos que no apoyaran sus ideas. De pronto, incluso líderes sólidos como John McCain (candidato en 2008) se veían demasiado moderados para la base del partido. Incluso el presidente Obama señaló en su último discurso del estado de la unión que uno de sus lamentos más grandes es no haber logrado unir más a ambos partidos. También señaló que los republicanos estaban dañando seriamente la democracia al compartir un discurso mezcla de verdades con mentiras.

Nada de esto fue escuchado, entonces la semilla germinó: Donald Trump es el primer candidato en comenzar su campaña con insultos racistas y lograr la nominación de su partido. Es el radical que la base republicana tanto había estado esperando, es el resultado de 8 años de publicidad engañosa contra el gobierno de Obama.
Ahora, sus enojos estarían justificados si Barack Obama fuera un mal presidente, pero la realidad es otra. Obama es uno de los mejores presidentes que ha tenido la nación vecina. ¿Economía? La tasa de crecimiento de Estados Unidos, un país desarrollado, es más alta que la media de los de su clase. ¿Empleo? El desempleo ha alcanzado uno de los niveles más bajos de la historia, llegando a su punto natural. ¿Crimen? La tasa de criminalidad ha caído en la mayoría de las ciudades americanas, es, por mucho, más baja que en los 80. Podría continuar, pero los datos, que igualmente no les interesan a los republicanos, se encuentran en The Foreign Affairs.


En conclusión, tenemos que los estadounidenses están divididos y no parece que exista solución a corto plazo, Trump ha señalado que en caso de perder se debería a un fraude de estado, a un complot. ¿Dónde he escuchado eso antes?  ¡Hasta la próxima! 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario