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| Símbolos de los partidos republicano y demócrata |
Faltan menos de cuatro semanas para las elecciones presidenciales en Estados Unidos y Hillary Clinton apenas comienza a despegarse de su rival republicano. Mientras los americanos deciden, el mundo se encuentra a la expectativa, en nuestro caso, ¿por qué debería interesarnos la elección presidencial estadounidense?
Lo enuncio en tres puntos clave básicos: 1.-Estados Unidos es nuestro vecino,
con quien compartimos más de 3 mil kilómetros de frontera. Si en su colonia su
vecino decide remodelar el frente de su casa, es casi seguro que se interesaría
en saber cómo le hará. 2.-Las
políticas sociales (migratorias) y económicas entre ambos países están altamente relacionadas, por lo que no se puede explicar los movimientos de uno
sin los del otro. Al igual que una pareja discute a qué escuela enviará a sus
hijos. Por último, 3.- El presidente
de Estados Unidos no solo es el líder de dicha nación, desde finales de la
segunda guerra mundial es también el líder de todo “El mundo libre”. ¿Qué es
“El mundo libre”? Antes de los 90 significaba la unión de todos aquellos países
que no eran comunistas; después de la caída de la URSS, su significado (sumamente
subjetivo) engloba a todos aquellos países con políticas pro-democráticas y con
agenda globalizadora. México, por supuesto, es parte de dicha esfera política
en contraste con Corea del Norte, por ejemplo.
Existen muchos más motivos, sin embargo, no
hace falta señalarlos. Es por ello que he decidido meterme de lleno en el tema y
comentar una situación que ha estado afectando a nuestros vecinos. Hoy, Estados
Unidos es una nación dividida. Su gente vive en dos realidades políticas, y
ninguna reconoce a la otra.
Los seguidores del candidato republicano,
Donald Trump, aseguran que la gestión del presidente demócrata, Barack Obama,
ha sido desastrosa desde el primer día de su mandato y que solo ha logrado
hundir al país en la mediocridad, el desempleo, la debilidad económica y una
tasa de crimen mayor. Por otro lado, los seguidores de la candidata demócrata,
Hillary Clinton, defienden la gestión del actual mandatario, pero apoyan
algunos cambios sugeridos por la misma. ¿Quién tiene la razón?
La respuesta se encuentra en las estadísticas
nacionales, sin embargo, eso no le interesa al ciudadano republicano promedio. No importa cuántas fuentes se le citen, su
confianza en las instituciones gubernamentales ha caído a niveles nunca antes
vistos, contrastando con la confianza sólida del ciudadano demócrata promedio. Según una encuesta de The Edison Research, 48%
de los primeros desconfían del gobierno, mientras que solamente 5% de los
segundos lo hacen.
Entonces, tenemos un ciudadano furioso con el
gobierno que no desea comprobar los datos que se le citan. Y que cuando se le
brindan, no los cree a menos que confirme sus ideas. Ese es el escenario de
poco menos de la mitad de los estadounidenses. El motivo de esto se encuentra
lejos de la actual elección, toma sus orígenes desde el gobierno de Ronald
Reagan (R) en los 80. Pero se encrudeció desde que Barack Obama ganó las
elecciones de noviembre de 2008. ¿Qué ocurrió?
Recordemos que dicha elección presidencial
fue histórica, por primera vez un candidato afroamericano ganaba la presidencia
en un país con un pasado esclavista que hasta los años 60 mantenía un régimen
que socavaba los derechos de dichos individuos.
Sin embargo, inmediatamente el ala extremista del partido Republicano (y
quiero hacer énfasis en ello: solamente
los extremistas, no los moderados) decidieron fundar un movimiento dentro
del partido: el Tea Party, que
invitaba a detener las políticas “socialistas” del presidente Obama. El TP
comenzó una campaña de desprestigio contra el joven presidente progresista que
alcanzó su auge en las elecciones de 2012. Pronto ganaron escaños en el
congreso y adeptos.
Asimismo, las agendas de algunos medios de
comunicación conservadores, como Fox News,
decidieron darles espacio a los ideales del movimiento y comenzaron a
llenar de datos falsos a la población republicana: “el gobierno es un fracaso,
la crisis económica empeora, el desempleo es el peor de la historia y los crímenes
solo van en aumento.”
Ocho años de publicidad negativa dañaron
profundamente la unión del pueblo americano y sembraron la semilla del odio
entre los republicanos y todos aquellos que no apoyaran sus ideas. De pronto,
incluso líderes sólidos como John McCain (candidato en 2008) se veían demasiado
moderados para la base del partido. Incluso el presidente Obama señaló en su
último discurso del estado de la unión que uno de sus lamentos más grandes es
no haber logrado unir más a ambos partidos. También señaló que los republicanos
estaban dañando seriamente la democracia al compartir un discurso mezcla de
verdades con mentiras.
Nada de esto fue escuchado, entonces la
semilla germinó: Donald Trump es el primer candidato en comenzar su campaña con
insultos racistas y lograr la
nominación de su partido. Es el radical que la base republicana tanto había
estado esperando, es el resultado de 8 años de publicidad engañosa contra el
gobierno de Obama.
Ahora, sus enojos estarían justificados si
Barack Obama fuera un mal presidente, pero la realidad es otra. Obama es uno de
los mejores presidentes que ha tenido la nación vecina. ¿Economía? La tasa de
crecimiento de Estados Unidos, un país desarrollado, es más alta que la media
de los de su clase. ¿Empleo? El desempleo ha alcanzado uno de los niveles más
bajos de la historia, llegando a su punto natural. ¿Crimen? La tasa de
criminalidad ha caído en la mayoría de las ciudades americanas, es, por mucho,
más baja que en los 80. Podría continuar, pero los datos, que igualmente no les
interesan a los republicanos, se encuentran en The Foreign Affairs.
En conclusión, tenemos que los
estadounidenses están divididos y no parece que exista solución a corto plazo,
Trump ha señalado que en caso de perder se debería a un fraude de estado, a un
complot. ¿Dónde he escuchado eso antes? ¡Hasta la próxima!

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