| Mirador del Obispado Asta Bandera Monterrey, Nuevo León |
Por: Jorge A. Gutierrez
Hace
unos ayeres en la preparatoria, escuchaba algunos comentarios que
menospreciaban y ninguneaban la bandera de México. Estas personas se indignaban
y se mostraban escépticos de rendir honores a una bandera, la cual “sólo es un
pedazo de tela”. ¡Claro! ¿Cómo no va a sonar absurdo recitar un juramento a un
pedazo de tela? Es decir, podría ser mi playera; si la cuelgo en el tendedero y
recito los momentos que hemos pasado juntos seguramente no me bajan de raro… Esta
reducción al absurdo me parece tonta e ingenua, y más viniendo de personas que
saben lo que es un símbolo, porque estas personas leen filosofía, leen
literatura.
¿Sólo
un pedazo de tela? Me parece angostísimo el pensamiento de quienes piensan que
la ceremonia de “los honores a la bandera” está motivada sólo por un pedazo de
tela, comparable a los metros de ella que
podemos comprar en “Parisina”. La crítica de estas personas parecía ir por
cuestionar aquello que nos enseñaron desde niños y lo hacemos mecánicamente
(cómo no olvidar quienes bostezaban durante la ceremonia en la primaria,
quienes nunca pudieron estar en posición de firmes, etcétera). ¡Bastante
válido! Me parece un ejercicio bastante maduro cuestionarlo, y valiente, pero
estoy en desacuerdo con la conclusión, es muy pobre, porque se quedan sólo en
el cuestionamiento. Tan cómodos como Sócrates en los Diálogos de Platón.
Si
no es sólo un pedazo de tela, ¿entonces qué es? Es un símbolo, la bandera de
México es un símbolo de la patria que compartimos, ella contiene una parte de
la memoria nacional del país (dixit Alejandro Rosas). Agustín de Iturbide y
Vicente Guerrero entraron triunfantes portando la bandera del Ejército Trigarante
(ya con los colores verde, blanco y rojo). Esta bandera vio la caída de la
Ciudad de México a manos de los estadounidenses, cuando fue despojada de su
asta para ser suplantada por una de colores azul, blanco y rojo. Pero también
vio la república triunfar contra el segundo imperio y presencio la moderación
política desde Juárez hasta Porfirio Díaz. Luego vinieron tiempos difíciles con
la revolución mexicana, y que para consumar la unión política al final de esta,
el partido oficial tomó prestados sus colores. Desde entonces no ha sufrido
cambios y ha estado con nosotros. ¿Representa entonces la bandera los momentos
políticos de mayor relevancia? No, es una parte de lo que contiene este
símbolo, pero la bandera contiene algo más importante, la patria: su pueblo y
su tierra. Guillermo Prieto lo describe muy bien:
“La patria es sentirnos dueños
de nuestro cielo y nuestros campos, de nuestras montañas y nuestros lagos, es
nuestra asimilación con el aire y con los luceros, ya nuestros; es que la
tierra nos duele como carne y que el sol nos alumbra como si trajera en sus
rayos nuestros nombres y el de nuestros padres; decir patria es decir amor y
sentir el beso de nuestros hijos..., Y esa madre sufre y nos llama para que la
libertemos de la infamia y de los ultrajes de extranjeros y traidores”
![]() |
| Mural Independencia David Urbano Merino |
La
bandera de México es un símbolo que sirve para recordar nuestra patria, la que
algunos buscamos compartir, amar, vivir y honrar. Pensar que la bandera es sólo
un producto textil adornado con un águila, es despreciar la tierra en que hemos
nacido. ¡Despreciar es darle importancia! No, es sentirse ajeno de nuestros
cielos y campos. Es ser un “pecho frío” ante las alegrías y problemas que
compartimos. Pensar que sólo es un pedazo de tela, es sentirse extranjero,
sentirse ajeno, indigno de ser mexicano. Me parece prepotente y absurdo el
individualismo que niegue la comunidad en la que vive, las tradiciones y
cultura que comparten. ¡La historia! Tanta sangre derramada (¡las motivaciones
personales no hacen la lucha menos digna!), para tener patria y ¡sentirse
extranjero! Una pena, de verdad.
Ante
el presente de México, veo motivos, más que nunca, para vivir las palabras de
Guillermo Prieto. Quien se siente dueño de su tierra, la defiende. Quien
asimila su naturaleza, la conoce. Para buscar libertad y justicia, hay que
saber amar. La patria no se tiene, se es uno con la patria. Esto no niega la
individualidad, es reconocer la comunidad. Tal vez si la comunidad se
reivindica, uno no lo hace; pero si yo me reivindico, la comunidad y la patria
sí. Será extranjero quién solo vea algodón, y será mexicano quién se reconozca
en la bandera.
¡Viva
México!
Los textos aquí publicados son responsabilidad del autor y no representan necesariamente la postura de Contrapunto.
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