lunes, 22 de agosto de 2016

Textos de Camelot: México ¿Y el oro?




Por Joseluis Gtz. Longoria

México, en toda la historia de los Juegos Olímpicos modernos (que comenzaron en 1896 en la ciudad de Atenas), ha logrado sumar solamente trece oros. Cuba, un país latinoamericano con menor población a la mexicana, ha alcanzado 77 medallas doradas. Jamaica a su vez ha conseguido 23 preseas del mismo tipo.  Y ahora sigue la comparación dolorosa pero inevitable: nuestro vecino del norte, Estados Unidos, ha alcanzado la asombrosa cifra de 1,072 medallas de oro a lo largo de sus amplias participaciones. Michael Phelps, por sí mismo, tiene más medallas de oro que nuestro país: 23.

Cualquiera podría poner de excusa que Estados Unidos ha participado en mayor cantidad de ocasiones que México, sin embargo, no es un factor clave: Los americanos han estado en 26 eventos olímpicos y nuestra delegación en 23. A su vez, para poner más tensas las cosas, Jamaica ha estado en solamente 17 juegos y Cuba en 20. Entonces no, por allí no se explica el bajo rendimiento Olímpico mexicano.

¿Qué es lo que impide el éxito en los atletas mexicanos?  Esta es una pregunta cuya respuesta puede llevar a desarrollar trabajos de investigación extensos y profundos. Pero las respuestas largas están restringidas en la presente columna, por lo mismo trataré de simplificar un poco el análisis.

El problema de México en los juegos olímpicos es la falta de visión a largo plazo. Los recursos existen, la CONADE maneja sumas de millones de pesos; el asunto es que de nada sirve tener mucho dinero si no se sabe cómo usarlo y hacerlo rendir. Ahora, los dirigentes de las instituciones deportivas deben tener al menos una idea de lo que su puesto representa. Dejo en duda el verdadero compromiso de Alfredo Castillo Cervantes, actual dirigente de la CONADE, impuesto por el gobierno actual, con los atletas que dirige. ¿Es realmente este personaje, quien fue Procurador de Justicia del Estado de México, el más capacitado para llevar las riendas de la Comisión Nacional del Deporte? Una acción vale más que mil palabras, y la pasada participación de México en los Juegos Olímpicos de Rio 2016 dejó mucho que desear. No se puede culpar a los atletas, si se les prepara bien ellos triunfarán, estarán comprometidos con su participación. Pero uno tiene que trabajar con lo que hay y si no hay apoyo por parte de las autoridades entonces las probabilidades de triunfo del atleta disminuyen.

La solución al problema es sencilla: una depuración entre los dirigentes de la CONADE es necesaria, pero ese es solo el primer paso. Un segundo paso es el desarrollo de un plan de acción a largo plazo. ¿Cuál es el motivo de esto? Existen delegaciones de países muy pequeños, que solo llevan a un atleta y logran ganar medallas de oro. Está el caso de Kosovo (busquen en el mapa junto a Serbia, en los Balcanes) quien solamente llevó a 8 atletas y consiguieron una presea dorada. Para ponerlo en comparación, México envió 126 atletas y consiguió 0 medallas de oro. Por supuesto, en el ranking olímpico Kosovo se encuentra encima de nuestra nación. Es por ello que no debemos concentrarnos en enviar a una gran cantidad de participantes, esto solo provoca un gasto de dinero enorme, sino en preparar a los mejores atletas en ciertas disciplinas y obtener mejores resultados.

La visión de largo plazo debe estar orientada en decidir a qué disciplinas se les dará mayor atención, preparar una infraestructura adecuada, y dar la capacitación necesaria a los entrenadores para tener una cosecha de deportistas de nivel olímpico. Los resultados de estas acciones serán exponenciales; es más fácil comenzar algo cuando se tiene una base a cuando no existen ni siquiera los cimientos. De darle continuación a este proceso, a corto plazo las delegaciones mexicanas serán pequeñas, pero obtendrán preseas de oro. A largo plazo, el número de participantes aumentará y entonces México podrá tener una delegación olímpica digna de su gran tamaño, y representativa de un país de 120 millones de personas. 

Existen factores que falta mencionar, como el asunto de la cultura deportiva en el país, pero por lo pronto debemos concentrarnos en el incendio que se cierne sobre la CONADE y proponer soluciones innovadoras a la vez que factibles a las participaciones olímpicas de México.

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