martes, 30 de agosto de 2016

Reprobados en educación sexual




Por Denisse Mendoza

México encabeza la lista de los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) con mayor número de embarazos adolescentes (mujeres entre 15 y 19 años de edad), cada año nacen 400,000 bebés de madres menores de edad, lo cual representa el 20% de los nacimientos totales. A nivel nacional, 64 de cada 1000 embarazos son adolescentes y 55% del total nacional de embarazos corresponden a embarazos no planeados. Específicamente para Nuevo León, los datos son aún más preocupantes, 71 embarazos de cada 1000 son en adolescentes. Las estadísticas hablan por sí solas y no es prematuro decir que, en general, México está viviendo un “boom” de embarazos y lo preocupante es que gran parte de estos son de mujeres menores de edad. 

Los problemas que vienen con el embarazo en la adolescencia son varios, pero uno muy importante es el abandono del estudio por parte de las mujeres, esto se da sobre todo en sectores marginales de la población donde las niñas tienen que dejar la escuela para encontrar algún trabajo y sostener a su familia. Tan grave es el problema que el embarazo es la cuarta causa de deserción entre los 15 y 19 años y los efectos de tal deserción son realmente graves a corto y largo plazo. En el corto plazo, se ven reflejados a la hora en la que las adolescentes buscan un empleo y por la falta de estudios no encuentran uno que sea bien remunerado así que se tienen que conformar con salarios bajos y en el largo plazo esto disminuye la probabilidad de que tanto ella como sus hijos alcancen un buen nivel de vida.

Si se quiere erradicar el problema es necesario conocer las causas, y una de las principales es la falta de información de calidad originada por la casi nula educación sexual que se le imparte a los niños en las escuelas de México además del silencio de muchos de los padres en estos temas. Hace no tantos años, la educación sexual no era impartida en las escuelas y la “estrategia” de prevención consistía en mirar hacia otra parte, hacer como si no pasara nada y abandonar a los niños a su suerte. Es evidente que los resultados de esa política no fueron buenos y a pesar de que en la actualidad los libros de texto ya incluyen información sobre temas de reproducción, esta es muy limitada y podría decirse que insuficiente ya que los embarazos siguen aumentando. La falta de difusión sobre métodos anticonceptivos, así como la dificultad de conseguirlos se ha convertido en un problema grave porque esta misma falta de información ha terminado por incentivar a los niños y adolescentes a tratar de informarse por su parte en fuentes alternas, arriesgándose a encontrar información poco verídica y seguir reproduciendo la ignorancia.

Si sabemos que existen deficiencias en la educación sexual que reciben los niños y jóvenes, ¿por qué no hemos hecho nada para modificarla? La respuesta la encontramos fácilmente: las barreras a las que se enfrenta la implementación de una educación sexual de calidad son, en su mayoría, políticas.  Se establecen acuerdos entre partidos políticos y ciertas asociaciones ultra conservadoras que inhiben las iniciativas de mejorar la educación sexual y ocasionan que estas se queden solo en el papel.

Un ejemplo local de lo antes mencionado es la actual controversia que se está viviendo en Nuevo León respecto a la inclusión de ciertos temas de educación sexual en los nuevos libros de texto gratuitos. La reacción de muchos padres de familia neoloneses, en específico, de la Unión Neolonesa de Padres de Familia (UNPF), ante la llegada de los libros no fue buena. A estos padres se les han unido ciertos diputados del PAN y han llegado a formar una coalición para exigir que el contenido “inapropiado” de los libros sea retirado. Sus peticiones, afortunadamente, no han sido cumplidas, pero no tienen planes próximos de rendirse y han difundido una “solución” a su problema: arrancar las páginas con dicho contenido de los libros e incluso contemplan otras más extremas, como la presentada por la diputada Yanira Gómez, quien invita a los padres de familia a quemar los libros o tomar las escuelas si hacen caso omiso de sus exigencias. Sí, la lógica de estos padres de familia es que privar a los niños de educación sexual va a librarlos de convertirse en padres siendo menores de edad. “Se está pidiendo que se arranquen las páginas con contenido del cuerpo humano, sexualidad y métodos anticonceptivos. A los niños no se les puede hablar de la sexualidad en ningún punto”, afirma la presidenta de la UNPF, Luz María. Si no se les habla de sexualidad en la pubertad, entonces ¿cuándo es el momento oportuno? ¿a los 30 años?


Es mortificante que en pleno 2016 algunos mexicanos apoyen ideas que van en contra de una cultura de prevención y el problema no es solo que las apoyen, sino que quieran imponer esos tabúes sobre las mentes de miles de niños que están en todo su derecho de recibir información de calidad. Quitarles ese derecho no solo es privarlos de la posibilidad de convertirse en adultos responsables, sanos y que ejerzan libremente su sexualidad sino también de condenarnos como sociedad a siempre estar viviendo bajo un estigma de ignorancia en asuntos reproductivos.

1 comentario:

  1. Excelente y muy interesante nota! Gracias!

    Una corrección , de cada 1000 mujeres adolescentes 67 están embarazadas, no de cada 1000 embarazos 67 son de adolescentes (fuente INEGI)

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