2. Entrenamiento para presentar el examen
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| No estás en una situación más difícil que Goofy en la Universidad |
Por Jorge A. Gutiérrez
A veces no es suficiente dominar
el contenido del examen. La redacción del examen puede ser confusa o vaga,
olvidas material para contestar el examen, almorzaste chicharrón en salsa verde
y te dio una indigestión, o tu estado emocional no es el óptimo. Para contestar
un examen necesitas de concentración, serenidad y algo de colmillo. Veamos.
Lo primero que les recomiendo son
cuestiones generales. No se desvelen previo al examen, no coman nada raro el
día del examen y eviten enfrentamientos emocionales si no tienen nervios de
acero. De preferencia, no alteren mucho su rutina. Media hora antes siéntense o
caminen mientras escuchen música, limpien su mente de lo que les haga ruido.
Lleven el material que ocupan: lápiz, pluma, borrador y sacapuntas. NO lleven
calculadora, NO la necesitan. No sean payasos. Apaguen su celular, dejen su
mochila fuera del aula (esto debería ser obligatorio en todos los exámenes).
Esto es básico.
En ocasiones, por más que domines
el tema la atmósfera del examen inhibe tus conocimientos. Para evitar esto te
sugiero una técnica muy efectiva que a mí me funciono para estar muy tranquilo
durante un examen: realizar un simulacro. Toma el examen parcial del año pasado
(de preferencia que no lo hayas contestado) o elabora el tuyo basándote en el
estilo del profesor. Vete a un lugar donde puedas estar solo y toma un
temporizador. Pon el reloj a un lado, donde lo puedas ver. Cuando lo inicies
contesta el examen. No puedes ir al baño, no puedes contestar tu celular, no
puedes ir a cotorrear con el compañero que está jugando ping-pong. Eres tú y el
examen. Te ayudará a tres cosas, al menos. La práctica te hará más ágil para el
examen oficial, te ayudará a calibrar tus tiempos de respuesta y estarás más
tranquilo durante el examen.
Lo siguiente es sobre el momento
de presentar. Lee muy bien las preguntas, identifica los comandos de acción
como “demuestra”, “analiza”, “contrasta”, “evalúa”. Es posible que no los
encuentres o esta vaga la redacción. Pregúntale al maestro, siendo muy preciso,
sobre a qué pregunta debes responder. No importa si tiene que explicarte su
redacción, esta es su responsabilidad, deben estar claras las preguntas del
examen (de otra forma podríamos sospechar que se quiere perjudicar al alumno).
No preguntes del contenido bajo ninguna circunstancia, sabes que no te va a
responder, además es deshonesto. Aprende a ser autónomo y juega las cartas que
tienes. Este tipo de preguntas pueden irritar al maestro y tus compañeros.
Consejo de etiqueta: no salgas
comentando sobre el examen (menos afuera del salón de clase). En mi opinión, es
de mal gusto. El examen ya termino, tómate un descanso y ve a tomarte una
cerveza, un café o un helado. Otro día discutes el examen con la mente fría.
Además, esto podría causarte más preocupación sobre tu resultado del examen.
3.
Poniendo a punto tu
estado mental
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| Aprende a concentrarte, mientras haces ejercicio y alguien te habla con una bocina |
Lo que te voy a decir aquí no es rocket science pero son consejos que te
pueden ayudar a programar tu mente para un examen.
Algunos alumnos tienen miedo, pues
bien, no teman. Nadie va a morir durante el examen, al menos no por
contestarlo. Si te inunda la incertidumbre sobre que va a venir, permíteme
acabar con ella: no importa cuánto le des vueltas, no lo sabrás hasta estar
sentado. Si no estudiaste no hay de qué preocuparse, lo más seguro es que
repruebes y sí, tendrás que estudiar más duro posteriormente. Aun así, ve a
presentar y muere con honor, ponle tu nombre al examen. No ir al examen no es
inteligente, es cobarde. A menos que realmente tengas algo que hacer no faltes.
Te servirá para que conozcas cómo es el examen y te des cuenta de todo el
contenido que debes estudiar y lo tengas bien presente. Créeme, no querrás
tener la mente en blanco otra vez, aún menos durante el examen final.
El tiempo faltante puede perturbar
a algunos que están presentando. Les recomiendo que consigan un reloj digital
para poner en el escritorio. El profesor podrá marcar la hora a la que empieza
el examen y habrá total transparencia sobre el tiempo restante. También
administrarás mejor tu tiempo y no desperdiciarás tiempo pensando en que hora
es.
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| Rumbo al aula de examen |
Ya te aconsejé sobre cómo concentrarte. Media hora antes aléjate de la masa confusa y paranoica que sigue estudiando para el examen. Escucha tu música favorita y disipa todo pensamiento que no vaya con el examen. Tendrás tres horas para el examen, ya practicaste. Recuerda que este examen no determinará tu éxito en tu vida, el examen es solo un pequeño paso en tu carrera de Economía. Es deseable que tengas una buena nota, pero dimensiona adecuadamente su importancia.
Finalmente, ignoren a todos
aquellos que salen antes que tú. Podrían haberse rendido, ser unos genios, no
vieron una hoja del examen, respondieron incorrectamente… cualquiera que sea la
explicación N-O I-M-P-O-R-T-A. Regresa tu cabeza al banco. Un 100 vale lo mismo
si te tardaste una o tres horas. Un 50 también vale lo mismo una o tres horas.
Concéntrate en plasmar valor y trabajo a tu examen.
Espero que estos consejos les
sirvan para aprobar sus exámenes de Econometría. Es posible aprender y aprobar.
¡Éxito! Y espero que les sirvan las notas que les comparto en los siguientes
links.
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| ¡Éxito! |
Créditos: La visión que presento en este artículo sobre la materia de econometría está inspirada en los profesores Jorge Moreno y Lorenzo Blanco.




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