jueves, 2 de marzo de 2017

Apuntes para los guerreros de Econometría 2: Parte II

2. Entrenamiento para presentar el examen


No estás en una situación más difícil que Goofy en la Universidad
Por Jorge A. Gutiérrez

A veces no es suficiente dominar el contenido del examen. La redacción del examen puede ser confusa o vaga, olvidas material para contestar el examen, almorzaste chicharrón en salsa verde y te dio una indigestión, o tu estado emocional no es el óptimo. Para contestar un examen necesitas de concentración, serenidad y algo de colmillo. Veamos.

Lo primero que les recomiendo son cuestiones generales. No se desvelen previo al examen, no coman nada raro el día del examen y eviten enfrentamientos emocionales si no tienen nervios de acero. De preferencia, no alteren mucho su rutina. Media hora antes siéntense o caminen mientras escuchen música, limpien su mente de lo que les haga ruido. Lleven el material que ocupan: lápiz, pluma, borrador y sacapuntas. NO lleven calculadora, NO la necesitan. No sean payasos. Apaguen su celular, dejen su mochila fuera del aula (esto debería ser obligatorio en todos los exámenes). Esto es básico.

En ocasiones, por más que domines el tema la atmósfera del examen inhibe tus conocimientos. Para evitar esto te sugiero una técnica muy efectiva que a mí me funciono para estar muy tranquilo durante un examen: realizar un simulacro. Toma el examen parcial del año pasado (de preferencia que no lo hayas contestado) o elabora el tuyo basándote en el estilo del profesor. Vete a un lugar donde puedas estar solo y toma un temporizador. Pon el reloj a un lado, donde lo puedas ver. Cuando lo inicies contesta el examen. No puedes ir al baño, no puedes contestar tu celular, no puedes ir a cotorrear con el compañero que está jugando ping-pong. Eres tú y el examen. Te ayudará a tres cosas, al menos. La práctica te hará más ágil para el examen oficial, te ayudará a calibrar tus tiempos de respuesta y estarás más tranquilo durante el examen.

Lo siguiente es sobre el momento de presentar. Lee muy bien las preguntas, identifica los comandos de acción como “demuestra”, “analiza”, “contrasta”, “evalúa”. Es posible que no los encuentres o esta vaga la redacción. Pregúntale al maestro, siendo muy preciso, sobre a qué pregunta debes responder. No importa si tiene que explicarte su redacción, esta es su responsabilidad, deben estar claras las preguntas del examen (de otra forma podríamos sospechar que se quiere perjudicar al alumno). No preguntes del contenido bajo ninguna circunstancia, sabes que no te va a responder, además es deshonesto. Aprende a ser autónomo y juega las cartas que tienes. Este tipo de preguntas pueden irritar al maestro y tus compañeros.

Consejo de etiqueta: no salgas comentando sobre el examen (menos afuera del salón de clase). En mi opinión, es de mal gusto. El examen ya termino, tómate un descanso y ve a tomarte una cerveza, un café o un helado. Otro día discutes el examen con la mente fría. Además, esto podría causarte más preocupación sobre tu resultado del examen.


3.           Poniendo a punto tu estado mental


Aprende a concentrarte, mientras haces ejercicio y alguien te habla con una bocina

Lo que te voy a decir aquí no es rocket science pero son consejos que te pueden ayudar a programar tu mente para un examen.

Algunos alumnos tienen miedo, pues bien, no teman. Nadie va a morir durante el examen, al menos no por contestarlo. Si te inunda la incertidumbre sobre que va a venir, permíteme acabar con ella: no importa cuánto le des vueltas, no lo sabrás hasta estar sentado. Si no estudiaste no hay de qué preocuparse, lo más seguro es que repruebes y sí, tendrás que estudiar más duro posteriormente. Aun así, ve a presentar y muere con honor, ponle tu nombre al examen. No ir al examen no es inteligente, es cobarde. A menos que realmente tengas algo que hacer no faltes. Te servirá para que conozcas cómo es el examen y te des cuenta de todo el contenido que debes estudiar y lo tengas bien presente. Créeme, no querrás tener la mente en blanco otra vez, aún menos durante el examen final.

El tiempo faltante puede perturbar a algunos que están presentando. Les recomiendo que consigan un reloj digital para poner en el escritorio. El profesor podrá marcar la hora a la que empieza el examen y habrá total transparencia sobre el tiempo restante. También administrarás mejor tu tiempo y no desperdiciarás tiempo pensando en que hora es.

Rumbo al aula de examen

Ya te aconsejé sobre cómo concentrarte. Media hora antes aléjate de la masa confusa y paranoica que sigue estudiando para el examen. Escucha tu música favorita y disipa todo pensamiento que no vaya con el examen. Tendrás tres horas para el examen, ya practicaste. Recuerda que este examen no determinará tu éxito en tu vida, el examen es solo un pequeño paso en tu carrera de Economía. Es deseable que tengas una buena nota, pero dimensiona adecuadamente su importancia.

Finalmente, ignoren a todos aquellos que salen antes que tú. Podrían haberse rendido, ser unos genios, no vieron una hoja del examen, respondieron incorrectamente… cualquiera que sea la explicación N-O I-M-P-O-R-T-A. Regresa tu cabeza al banco. Un 100 vale lo mismo si te tardaste una o tres horas. Un 50 también vale lo mismo una o tres horas. Concéntrate en plasmar valor y trabajo a tu examen.

Espero que estos consejos les sirvan para aprobar sus exámenes de Econometría. Es posible aprender y aprobar. ¡Éxito! Y espero que les sirvan las notas que les comparto en los siguientes links.

¡Éxito!


Créditos: La visión que presento en este artículo sobre la materia de econometría está inspirada en los profesores Jorge Moreno y Lorenzo Blanco.

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